1. Empieza por la anamnesis y el objetivo
Antes del primer ejercicio, la rutina necesita contexto: el objetivo (hipertrofia, pérdida de grasa, acondicionamiento, vuelta tras una lesión), la experiencia del alumno, los días y el tiempo disponibles y las restricciones de salud. La anamnesis, con el PAR-Q, es la base de seguridad. Una rutina armada sin eso es genérica, y el alumno lo nota.
2. Elige la división según la rutina real, no la ideal
Una división A/B/C con cinco días de gimnasio no funciona para quien puede ir tres veces. Pregunta cuántos días son realistas y divide a partir de ahí: cuerpo completo para dos o tres días, A/B para cuatro, A/B/C para cinco o más. Nombra los entrenos de forma que el alumno los entienda: “Entreno A — Tren inferior” dice más que “A”.
3. Los campos que no pueden faltar
Para cada ejercicio:
- Series y repeticiones, y si cambian de una serie a otra, cada serie escrita.
- Carga inicial o la referencia (por ejemplo, RIR o esfuerzo percibido).
- Descanso en segundos, siempre. “Descansa bien” no es una instrucción.
- El método, cuando lo haya: biserie, drop set, circuito, con el orden claro.
- Una indicación técnica breve y un vídeo, mejor si es tuyo.
Arma la rutina en el constructor
Cada campo de arriba existe en el constructor de OnMore, y el alumno lo recibe todo en la app.
4. Planifica la progresión
La rutina tiene que decir qué pasa después: cuándo subir la carga, cuándo cambiar el programa. Define la duración (de cuatro a ocho semanas es lo más común) y una regla sencilla de progresión. Registrar la carga realizada en cada entreno es lo que permite progresar con datos y no de memoria.
5. Errores que hacen abandonar al alumno
Los más comunes:
- Una rutina demasiado larga para el tiempo que tiene el alumno.
- Un ejercicio que no sabe ejecutar, sin vídeo ni indicación.
- Ninguna respuesta del entrenador tras semanas de entreno.
- Un programa que nunca cambia, o que cambia sin explicación.
Con la rutina en una app de entrenamiento guiado, el alumno sabe qué hacer en cada serie y tú ves lo que se hizo: el seguimiento pasa a ser rutina, no excepción.